Respiras
como la brisa del ocaso,
angelical.
Esta noche nada impedirá,
que a tu piel de durazno escapen,
desobedeciendo tu última mirada,
dos de mis dedos...
nocturnos.
Robando de la luna esta noche traviesa,
como en puntas de pies,
caminando sigilosos por tus hombros,
sin soga ni punzones escalarán la cima,
envuelta en oscuridad de sueño.
Como besos,
pasos darán sobre tu cuello,
luego, recorriendo tu rostro completo.
Tus pestañas inquietas,
acariciarán tiernamente
aunque temor sientan
ser lanzados como flechas
si de pronto despiertan
con asombro y arqueadas,
tus cejas.
Asomándose al precipicio
desde la punta de tu nariz volarán,
tocando pista aterciopelada,
carreteando los labios,
hasta alcanzar el descanso de tu sonrisa
y en su centro,
trazarán el corazón
que junto a ti
esta noche dormirá.