Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
POEMA ESCRITO EL 31 DE DECIEMBRE DE 1999
EN LA CASA DEL VIENTO JUNTO A ELLA.
Los ojos de nuestra gata son dos lunas
que nos miran cuando hacemos el amor,
las estrellas del techo llueven versos
que lloramos abrazados en nuestro adiós,
saco fuerzas de los sueños y me levanto
con un reniego que me lleva al lavabo
donde desayuno unos cuantos cadáveres
mientras orino un nuevo día que me espera
entre la niebla.
Solo tú, acurrucada en tu nube, sabes quien soy,
afuera todo es frío en las miradas que huyen
unas de otras cuando la ciudad vomita
su triste canción.
Riendo tu nombre compito hasta la muerte
para tener todo eso que no nos hace falta
pero que deseamos para que nos dejen en paz,
es el último día del año,
dicen que del milenio,
y todo se resume a que las maquinas no paren
para que el dinero siga haciendo latir
nuestro corazón.
Me acuerdo de nuestro T'Aime Emalú
y le mando un beso mientras escucho a Clinton
que en plena mamada sigue gritando que todo
es bueno, bonito y barato.
EN LA CASA DEL VIENTO JUNTO A ELLA.
Los ojos de nuestra gata son dos lunas
que nos miran cuando hacemos el amor,
las estrellas del techo llueven versos
que lloramos abrazados en nuestro adiós,
saco fuerzas de los sueños y me levanto
con un reniego que me lleva al lavabo
donde desayuno unos cuantos cadáveres
mientras orino un nuevo día que me espera
entre la niebla.
Solo tú, acurrucada en tu nube, sabes quien soy,
afuera todo es frío en las miradas que huyen
unas de otras cuando la ciudad vomita
su triste canción.
Riendo tu nombre compito hasta la muerte
para tener todo eso que no nos hace falta
pero que deseamos para que nos dejen en paz,
es el último día del año,
dicen que del milenio,
y todo se resume a que las maquinas no paren
para que el dinero siga haciendo latir
nuestro corazón.
Me acuerdo de nuestro T'Aime Emalú
y le mando un beso mientras escucho a Clinton
que en plena mamada sigue gritando que todo
es bueno, bonito y barato.