Viento de américa
Poeta adicto al portal
Ahí se quedó tu diminuto lunar,
al borde de tu tobillo,
quietecito como cadáver de gato atropellado.
Descubrí a tiempo sus intentos suicidas.
Necesita terapia intensiva.
Te lo pedí como gracia a mis urgencias.
-Pero... ¿cómo se regala un lunar?
-No me preguntes a mí, el lunar es tuyo.
Tomaste, quizá por última vez, tu tobillo.
-Bien, a partir de ahora, se llama Javier.
al borde de tu tobillo,
quietecito como cadáver de gato atropellado.
Descubrí a tiempo sus intentos suicidas.
Necesita terapia intensiva.
Te lo pedí como gracia a mis urgencias.
-Pero... ¿cómo se regala un lunar?
-No me preguntes a mí, el lunar es tuyo.
Tomaste, quizá por última vez, tu tobillo.
-Bien, a partir de ahora, se llama Javier.
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