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Sólo tengo labios y manos para recordarte,
ahí están todas las palabras que tu piel me dejó
en esta noche en que la Luna escondió, apenada, su cara
para dejarnos platicar sin reservas.
la belleza de la brevedad, la elegancia de la honestidad y el cálido sentimiento de tus inmensos versos, exactos como un bikini, fuertes como una bala y exquisitos como una ambrosía.