Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
No te ocultes.
Ni te escondas.
Ni aun cuando dolida
supongas
que no soportas volver
a mañana
cruzar desnuda
por donde cruzaste
ayer
revestida
con atuendos de azucena.
No te calles
cuando te preguntes el ¿cómo?
y cuando escudriñes el ¿cuándo?
Cuando discurras ¿por qué?
Razona.
Haz un inciso y rebusca
profundo, metido el brazo
husmea
en la talega de tu ayer
tu suerte, cuando menos
indagando.
Es que naciste: mujer.
Razona
Haz un inciso en la forma
y raya
con una coma
el renglón.
Y así, consiente,
que de nada, haga nada ¡libre
su condición.
Deja lo impreciso
desnudo
que el nudo que te limita
no es de nadie si no es tuyo.
Tuyo, y de ninguno otro.
como tu intento no es otro
que el desatarlo
¡con besos!
Que la espada es masculina.
Jamás te perteneció.
No te libera.
Te abruma en tu condición.
Mujer,
por todas tus venas fluyen
pujantes
del saber, inquietas ansias;
ávidas de libertad.
curiosas
cual vírgenes libertarias
las consciencias
creadoras. Resolutas.
Y ¡loor!
¡Huérfanas de tradición!
Y de costumbre que embrutezca.
Y del hábito que te limite.
Y de la creencia que te traicione
en tu divina condición.
Que te subyugue y programe.
Que condicione y limite.
Que subraye lo ilegible;
Y que mancille tu intención.
¡Ah, tú! mujer.
En ti, por tus venas corre
de tu género:
la esencia
que pujante fluye y llega
palpitante
la víscera tuya a pulsar.
Transciendes mujer.
Cuanto a subyugarte procura
y nada que ya fue
perdura
sin tu cobijo
sin tu alimento
sin tu premura
o sin tu razón.
Ni te escondas.
Ni aun cuando dolida
supongas
que no soportas volver
a mañana
cruzar desnuda
por donde cruzaste
ayer
revestida
con atuendos de azucena.
No te calles
cuando te preguntes el ¿cómo?
y cuando escudriñes el ¿cuándo?
Cuando discurras ¿por qué?
Razona.
Haz un inciso y rebusca
profundo, metido el brazo
husmea
en la talega de tu ayer
tu suerte, cuando menos
indagando.
Es que naciste: mujer.
Razona
Haz un inciso en la forma
y raya
con una coma
el renglón.
Y así, consiente,
que de nada, haga nada ¡libre
su condición.
Deja lo impreciso
desnudo
que el nudo que te limita
no es de nadie si no es tuyo.
Tuyo, y de ninguno otro.
como tu intento no es otro
que el desatarlo
¡con besos!
Que la espada es masculina.
Jamás te perteneció.
No te libera.
Te abruma en tu condición.
Mujer,
por todas tus venas fluyen
pujantes
del saber, inquietas ansias;
ávidas de libertad.
curiosas
cual vírgenes libertarias
las consciencias
creadoras. Resolutas.
Y ¡loor!
¡Huérfanas de tradición!
Y de costumbre que embrutezca.
Y del hábito que te limite.
Y de la creencia que te traicione
en tu divina condición.
Que te subyugue y programe.
Que condicione y limite.
Que subraye lo ilegible;
Y que mancille tu intención.
¡Ah, tú! mujer.
En ti, por tus venas corre
de tu género:
la esencia
que pujante fluye y llega
palpitante
la víscera tuya a pulsar.
Transciendes mujer.
Cuanto a subyugarte procura
y nada que ya fue
perdura
sin tu cobijo
sin tu alimento
sin tu premura
o sin tu razón.
::