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Ya se secó aquel arroyo donde mojaba sus pies las flores se marchitaron ha dejado de llover, las noches están oscuras la luna se fue a esconder tan solo quedan penumbras a las que alumbra un quinqué.
Alguien busca a la mujer que se esconde entre las sombras y que no saben por qué se convirtió en mariposa, dicen que la hirió un clavel porque prefirió a una rosa y que un hada se apiadó al ver su triste congoja.
Y así se pasa él las horas buscando entre la cañada porque la amaba en secreto y nunca le dijo nada, es ahora un alma en pena que se va con la alborada no sabe que ella de día se le posa en su ventana.
Pues también ella lo amaba mas se dejó impresionar por un apuesto clavel que la logró ilusionar, y sin más se le entregó creyendo que iba a encontrar el amor que le negó quien hoy la sale a buscar.
Cuentan que el hada volvió y al ver que mucho se amaban otra vez la convirtió en una hermosa muchacha, y él al verla la abrazó pero no le dijo nada sin embargo ella entendió lo que apreció en su mirada.
Con tristeza comprobaba que estaba lleno de celos y que por aquel clavel su vida se hizo un infierno, ella se acercó al quinqué y le mostró sus cabellos, ¡Tan solo esto me tocó, tú me acaricias por dentro!
Y aquí se acaba este cuento porque comenzó a llover el arroyo estaba lleno y ella mojaba sus pies, la luna se hizo presente y él apagó aquel quinqué, lo que pasó en esa noche por pudor no lo diré.
Mas les doy la moraleja; Nunca calles por temor recuerda que hay tentaciones y lobos sin corazón, no permitas que te arranque un jardinero a tu flor, externa tus sentimientos… ¡Y deja que hable el amor! ...
Ya se secó aquel arroyo donde mojaba sus pies las flores se marchitaron ha dejado de llover, las noches están oscuras la luna se fue a esconder tan solo quedan penumbras a las que alumbra un quinqué.
Alguien busca a la mujer que se esconde entre las sombras y que no saben por qué se convirtió en mariposa, dicen que la hirió un clavel porque prefirió a una rosa y que un hada se apiadó al ver su triste congoja.
Y así se pasa él las horas buscando entre la cañada porque la amaba en secreto y nunca le dijo nada, es ahora un alma en pena que se va con la alborada no sabe que ella de día se le posa en su ventana.
Pues también ella lo amaba mas se dejó impresionar por un apuesto clavel que la logró ilusionar, y sin más se le entregó creyendo que iba a encontrar el amor que le negó quien hoy la sale a buscar.
Cuentan que el hada volvió y al ver que mucho se amaban otra vez la convirtió en una hermosa muchacha, y él al verla la abrazó pero no le dijo nada sin embargo ella entendió lo que apreció en su mirada.
Con tristeza comprobaba que estaba lleno de celos y que por aquel clavel su vida se hizo un infierno, ella se acercó al quinqué y le mostró sus cabellos, ¡Tan solo esto me tocó, tú me acaricias por dentro!
Y aquí se acaba este cuento porque comenzó a llover el arroyo estaba lleno y ella mojaba sus pies, la luna se hizo presente y él apagó aquel quinqué, lo que pasó en esa noche por pudor no lo diré.
Mas les doy la moraleja; Nunca calles por temor recuerda que hay tentaciones y lobos sin corazón, no permitas que te arranque un jardinero a tu flor, externa tus sentimientos… ¡Y deja que hable el amor! ...
Sería hermoso que siempre hablara el corazón y no el orgullo, eso hace que la soledad se haga partícipe de romper las almas y que los jardines queden sin flores, bello y certero poema, saludos Alex
Ya se secó aquel arroyo donde mojaba sus pies las flores se marchitaron ha dejado de llover, las noches están oscuras la luna se fue a esconder tan solo quedan penumbras a las que alumbra un quinqué.
Alguien busca a la mujer que se esconde entre las sombras y que no saben por qué se convirtió en mariposa, dicen que la hirió un clavel porque prefirió a una rosa y que un hada se apiadó al ver su triste congoja.
Y así se pasa él las horas buscando entre la cañada porque la amaba en secreto y nunca le dijo nada, es ahora un alma en pena que se va con la alborada no sabe que ella de día se le posa en su ventana.
Pues también ella lo amaba mas se dejó impresionar por un apuesto clavel que la logró ilusionar, y sin más se le entregó creyendo que iba a encontrar el amor que le negó quien hoy la sale a buscar.
Cuentan que el hada volvió y al ver que mucho se amaban otra vez la convirtió en una hermosa muchacha, y él al verla la abrazó pero no le dijo nada sin embargo ella entendió lo que apreció en su mirada.
Con tristeza comprobaba que estaba lleno de celos y que por aquel clavel su vida se hizo un infierno, ella se acercó al quinqué y le mostró sus cabellos, ¡Tan solo esto me tocó, tú me acaricias por dentro!
Y aquí se acaba este cuento porque comenzó a llover el arroyo estaba lleno y ella mojaba sus pies, la luna se hizo presente y él apagó aquel quinqué, lo que pasó en esa noche por pudor no lo diré.
Mas les doy la moraleja; Nunca calles por temor recuerda que hay tentaciones y lobos sin corazón, no permitas que te arranque un jardinero a tu flor, externa tus sentimientos… ¡Y deja que hable el amor! ...
Ya se secó aquel arroyo donde mojaba sus pies las flores se marchitaron ha dejado de llover, las noches están oscuras la luna se fue a esconder tan solo quedan penumbras a las que alumbra un quinqué.
Alguien busca a la mujer que se esconde entre las sombras y que no saben por qué se convirtió en mariposa, dicen que la hirió un clavel porque prefirió a una rosa y que un hada se apiadó al ver su triste congoja.
Y así se pasa él las horas buscando entre la cañada porque la amaba en secreto y nunca le dijo nada, es ahora un alma en pena que se va con la alborada no sabe que ella de día se le posa en su ventana.
Pues también ella lo amaba mas se dejó impresionar por un apuesto clavel que la logró ilusionar, y sin más se le entregó creyendo que iba a encontrar el amor que le negó quien hoy la sale a buscar.
Cuentan que el hada volvió y al ver que mucho se amaban otra vez la convirtió en una hermosa muchacha, y él al verla la abrazó pero no le dijo nada sin embargo ella entendió lo que apreció en su mirada.
Con tristeza comprobaba que estaba lleno de celos y que por aquel clavel su vida se hizo un infierno, ella se acercó al quinqué y le mostró sus cabellos, ¡Tan solo esto me tocó, tú me acaricias por dentro!
Y aquí se acaba este cuento porque comenzó a llover el arroyo estaba lleno y ella mojaba sus pies, la luna se hizo presente y él apagó aquel quinqué, lo que pasó en esa noche por pudor no lo diré.
Mas les doy la moraleja; Nunca calles por temor recuerda que hay tentaciones y lobos sin corazón, no permitas que te arranque un jardinero a tu flor, externa tus sentimientos… ¡Y deja que hable el amor! ...