NM de la Rosa
Poeta recién llegado
Déjame sentirte cerca,
sentirte así, un momento;
¡deja a mi corazón que sueñe,!
¡déjame sentir que soy tu dueña!
aunque luego mi voz sea un lamento.
Déjame sentir que puedo
hacer que mi piel vibre la tuya;
deja que me queme en este fuego
como mariposa que la llama arrulla,
hasta que ella siente crispar sus alas,
hasta perderse y convertirse en nada.
No importa que se lleve
la alborada el rumor de tus caricias
y que tus pasos de mañana lleven prisa
plasmándose en sendero que no vuelve;
si me has de dar amor
cuando el amor precisa,
no importa que después . . . a ti mi voz no llegue.