Helel
Poeta recién llegado
Déjame arrodillarme ante la noche
Para que se me abra el pecho de luces,
Te dejare volar entre el fuego de las flores,
Huye, aléjate de mi sombra mortuoria
Para que vivas como lumbrera en la tierra
O no lo hagas, quédate y lucha a mi lado
contra la indiferencia de los corazones.
Soy de carne y olvido,
Sin refugio sereno para mantener el paso,
Como mar agitado y oscuro,
Soy oleaje perdido en el tiempo.
Adónde fue el amor que nos pesaba tanto,
En qué contienda se perdieron los besos
Para morir huérfanos en las noches que nos faltaron.
No estamos juntos amor mío,
Separados como bocas distantes
Que sueñan con ajenos labios
Para depositar mil besos.
No estamos juntos mujer mía
Pero lo estaremos,
Para formar un lugar perfecto de dicha.
Amor dame la mano, yo te daré mi pecho
Para que rompas el duro viento,
Abre los ojos amor mío,
No te conozco ni me conoces,
Pero nunca importa conocer cada gesto de memoria,
Importa amor mío, la risa que esconde la palabra: amor.
Te daré lo que esperas de la vida,
Dame a cambio, amor,
Dame el mundo como está en tu mundo,
Como es, con mil senderos,
Con personas sordas y ciegas que desconocen este amor.
Te daré un futuro hecho de sueños,
Agua de amor para apagar
Esos temores ocultos que corroen la vida.