Osvaldo Berríos
Poeta recién llegado
Déjame encontrarte
en la calle más pequeña,
la que está empedrada
de tiernas miradas.
La poblada por gente
tan bella,
que sus risas
están llenas de alas blancas
y azucenas.
Déjame encontrarte
en el aroma del pan
que siempre nos llama a casa
y en el buen vino
que hace cantar mi voz
y soñar mi alma.
Déjame encontrarte
en el llanto
del recién nacido
y en la alegre mirada
de su madre cansada.
Déjame encontrarte
en el candil pequeño,
con su pequeña llama
que se resiste a llenar de
sombras este cansado
corazón.
Déjame encontrarte
amor mío,
todos los días de mi vida.
en la calle más pequeña,
la que está empedrada
de tiernas miradas.
La poblada por gente
tan bella,
que sus risas
están llenas de alas blancas
y azucenas.
Déjame encontrarte
en el aroma del pan
que siempre nos llama a casa
y en el buen vino
que hace cantar mi voz
y soñar mi alma.
Déjame encontrarte
en el llanto
del recién nacido
y en la alegre mirada
de su madre cansada.
Déjame encontrarte
en el candil pequeño,
con su pequeña llama
que se resiste a llenar de
sombras este cansado
corazón.
Déjame encontrarte
amor mío,
todos los días de mi vida.
Osvaldo Berrios