Ahora anidan en tus labios
mis temblorosos dedos,
el metal de tus dientes
perfora mi carne trémula
y cada parte de mi cuerpo
rendida ante tus manos
se funde en luz de luna.
¡Ay, amor mío!
deja que mi sangre
corra ligera por tus orillas,
deja que tu vientre
me envuelva como arena tibia,
húmeda y serena.
Siente el latir de mi pecho,
abraza con tu corona de noche
las hojas sueltas de mi amor,
recógelas y guárdalas
en tu piel de flor.
mis temblorosos dedos,
el metal de tus dientes
perfora mi carne trémula
y cada parte de mi cuerpo
rendida ante tus manos
se funde en luz de luna.
¡Ay, amor mío!
deja que mi sangre
corra ligera por tus orillas,
deja que tu vientre
me envuelva como arena tibia,
húmeda y serena.
Siente el latir de mi pecho,
abraza con tu corona de noche
las hojas sueltas de mi amor,
recógelas y guárdalas
en tu piel de flor.