Sentado en mi pútrido cuerpo,
el hedor que respiro no es vida,
elevo mis días, como plegarias,
el frió me acosa por las noches,
y sin reproches,
me derrito ante lo supremo,
armas no tengo,
mi lucha es divina,
respira conmigo,
no sufras mi partida.
Que como el aire se respira,
también lo hacen los miedos y alegrías,
que la vida profetice los segundo,
aquí no mueren, solo nos cuentan,
historias sin engaños ni mentiras.
Si miras arriba quizás pellizque tus talones,
no busques, cierra mis ojos,
dejare escapar un respiro a través de ti,
dándole sentido por ese segundo a tu vida.
el hedor que respiro no es vida,
elevo mis días, como plegarias,
el frió me acosa por las noches,
y sin reproches,
me derrito ante lo supremo,
armas no tengo,
mi lucha es divina,
respira conmigo,
no sufras mi partida.
Que como el aire se respira,
también lo hacen los miedos y alegrías,
que la vida profetice los segundo,
aquí no mueren, solo nos cuentan,
historias sin engaños ni mentiras.
Si miras arriba quizás pellizque tus talones,
no busques, cierra mis ojos,
dejare escapar un respiro a través de ti,
dándole sentido por ese segundo a tu vida.
::