Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
¡Todo en tu cuerpo se asemeja al espliego!
Todo tu cuerpo, convertido
En labio.
Místico y dispuesto. Febril. Deseoso.
Intenso.
La corola que te define hembra;
Es persistente y generosa
como la vida misma.
Y el cáliz ese, donde guardas el mosto
de tu cepa más preciosa;
es del color de las amapolas solitarias.
Y con la ágil y suave ternura del polen
Está envuelto.
Y adornado está,
por el púrpura y el encarnado más vivo.
Yo, ante el, me humillo
para ensalzarme, luego, nuevo.
Más vivo.
Y más tierno y más hombre, ya;
por tu gracia redimido.
Todo tu cuerpo, convertido
En labio.
Místico y dispuesto. Febril. Deseoso.
Intenso.
La corola que te define hembra;
Es persistente y generosa
como la vida misma.
Y el cáliz ese, donde guardas el mosto
de tu cepa más preciosa;
es del color de las amapolas solitarias.
Y con la ágil y suave ternura del polen
Está envuelto.
Y adornado está,
por el púrpura y el encarnado más vivo.
Yo, ante el, me humillo
para ensalzarme, luego, nuevo.
Más vivo.
Y más tierno y más hombre, ya;
por tu gracia redimido.