Déjame llegar a ti, a conocer tus secretos,
aunque tenga que cruzar otros mares y otros puertos.
Allí yo podré pisar otros valles, verdes, bellos,
sin tener que respirar polvo seco del desierto.
Tú nombre no lo diré, la razón pide silencio,
y me dice no lo grite y lo calle entre mis versos.
Yo sé que tú me conoces, sabes a quién me refiero,
y tu corazón y el mío lo separa el mar y el cielo.
Déjame llegar a ti, con tus dos brazos abiertos,
yo salgo desde El Caribe, dejando estela El Velero.
Más cual gaviota que vuela sobrevolando El Crucero,
cuando ya esté frente a ti, quiero me des mil besos.
Así me conocerás, frente a frente y sin peros,
he de acariciar tu rostro y tu pelo, largo y negro.
Y si acaso lagrimeas de alegría en nuestro encuentro,
no te preocupes por eso, tendré en mi mano un pañuelo.
Quizás piensas que estoy loco porque me pongo con esto,
Pues claro que yo estoy loco tu dulzura me ha hecho serlo.
Ya no sé ni distinguir si de día hace sol, si de noche cae sereno,
pero en ti tengo rivales, rivales son tus espejos.
aunque tenga que cruzar otros mares y otros puertos.
Allí yo podré pisar otros valles, verdes, bellos,
sin tener que respirar polvo seco del desierto.
Tú nombre no lo diré, la razón pide silencio,
y me dice no lo grite y lo calle entre mis versos.
Yo sé que tú me conoces, sabes a quién me refiero,
y tu corazón y el mío lo separa el mar y el cielo.
Déjame llegar a ti, con tus dos brazos abiertos,
yo salgo desde El Caribe, dejando estela El Velero.
Más cual gaviota que vuela sobrevolando El Crucero,
cuando ya esté frente a ti, quiero me des mil besos.
Así me conocerás, frente a frente y sin peros,
he de acariciar tu rostro y tu pelo, largo y negro.
Y si acaso lagrimeas de alegría en nuestro encuentro,
no te preocupes por eso, tendré en mi mano un pañuelo.
Quizás piensas que estoy loco porque me pongo con esto,
Pues claro que yo estoy loco tu dulzura me ha hecho serlo.
Ya no sé ni distinguir si de día hace sol, si de noche cae sereno,
pero en ti tengo rivales, rivales son tus espejos.