trovadordecanciones
Poeta recién llegado
DÉJAME LLORAR EN TUS HOMBROS
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en el abismo,
con ellas se elaboren cortinas de esmeraldas,
para que naveguen en el cielo prometido.
Las manos me las enlazaste
con ligaduras que sentencian,
y yo, necio y ciego, bebí
de tus labios que envenenan.
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en las estrellas.
Ellas harán que se consuelen mis penas.
Por qué no puedo andar el camino
que me lleve hasta el cielo,
y reparar el dolor
que a fuego sigue ardiendo.
Tan sólo al despertar
mis cantes al aire gritan,
y por la noche,¡lloro con tanta ira!
que no quiero que llegue el alba
para otra vez cantarle al día.
Porque feliz me levanto
y ya trascurrido el día,
mi alma se va apagando
y en llanto queda dormida.
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en las estrellas.
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en el abismo,
con ellas se elaboren cortinas de esmeraldas,
para que naveguen en el cielo prometido.
Las manos me las enlazaste
con ligaduras que sentencian,
y yo, necio y ciego, bebí
de tus labios que envenenan.
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en las estrellas.
Ellas harán que se consuelen mis penas.
Por qué no puedo andar el camino
que me lleve hasta el cielo,
y reparar el dolor
que a fuego sigue ardiendo.
Tan sólo al despertar
mis cantes al aire gritan,
y por la noche,¡lloro con tanta ira!
que no quiero que llegue el alba
para otra vez cantarle al día.
Porque feliz me levanto
y ya trascurrido el día,
mi alma se va apagando
y en llanto queda dormida.
Déjame llorar en tus hombros
y mis lágrimas vaguen en las estrellas.