
Se entiende la despedida
más no así el abatimiento.
Latiendo al uno por ciento
el alma se hiela suspendida.
No llores por el que parte
piensa más bien en su memoria:
aquel que se quemó por la historia
hondeando vetado estandarte.
Los días se acumulan
y llega a término la sentencia.
¡A la verdad nadie silencia!
menos aún quienes la formulan.
Mira las obras de nuestro lema
están cubiertas de sangre y jirones.
Algunas malditas otras de mirones
pero todas acalladas en fonema.
El compás de espera
y el giro es ineludible.
Aún en llanto inaudible
fragmenta del mundo su esfera.
¡Olvídame antes de mañana!
Déjame partir con dignidad
pues el averno o la divinidad
me quiebran cual castaña.
©®Todos los derechos reservados bajo el nombre de Jorge de Córdoba, Barak ben Asís, Cesarfco.cd[FONT="]∴
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Para relajarte en el relajo.
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