Déjame que te cuente...
a que saben tus labios carnosos
frescos y empapados de vida,
que me envuelven con su sabor,
dulzor de miel
que no es comparable con él.
Déjame que te cuente...
que me dice tu mirada penetrante,
a veces tierna, a veces suprema
que me hechiza y me engalga
en el más bello cuento de hadas,
de príncipes y princesas
o me pervierte y transmuta
en la más perversa dama.
Déjame que te cuente...
que la ofrenda de tu ardiente ser
convierte nuestras noches
en lujuriosas hogueras de placer,
quimeras desbordadas
de pasión y entrega.
Déjame que te cuente...
que la ternura de tu corazón
convierte nuestros días
en destellos de cálido sol,
que realzan nuestro júbilo
en azulados fulgores de luna
iluminando nuestros cuerpos
desnudos...
de hombre y mujer
que amaran y aman
por siempre.
Morrigan.
a que saben tus labios carnosos
frescos y empapados de vida,
que me envuelven con su sabor,
dulzor de miel
que no es comparable con él.
Déjame que te cuente...
que me dice tu mirada penetrante,
a veces tierna, a veces suprema
que me hechiza y me engalga
en el más bello cuento de hadas,
de príncipes y princesas
o me pervierte y transmuta
en la más perversa dama.
Déjame que te cuente...
que la ofrenda de tu ardiente ser
convierte nuestras noches
en lujuriosas hogueras de placer,
quimeras desbordadas
de pasión y entrega.
Déjame que te cuente...
que la ternura de tu corazón
convierte nuestros días
en destellos de cálido sol,
que realzan nuestro júbilo
en azulados fulgores de luna
iluminando nuestros cuerpos
desnudos...
de hombre y mujer
que amaran y aman
por siempre.
Morrigan.