Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjame sembrarte de gardenias y jazmines
bajo el cómplice sangramiento del ocaso,
déjame rociarte primaveras
en el silencio montaraz de tus enaguas,
déjame adornar con manantiales
tu bucólica presencia,
deja que seduzca tu grandeza
en el segundo inconcluso y detenido,
déjame fundirme con tu alma
bajo el manto de zafiros que cobija
nuestros anhelos callados y caídos.
Déjame; finalmente, ser tu lágrima
derramada en tu pañuelo,
tu sonrisa
florecida en la nostalgia,
tu mirada
a las nieves reservada...
tus abrazos y silencios
y también tu espada
¡déjame ser tu espada!
bajo el cómplice sangramiento del ocaso,
déjame rociarte primaveras
en el silencio montaraz de tus enaguas,
déjame adornar con manantiales
tu bucólica presencia,
deja que seduzca tu grandeza
en el segundo inconcluso y detenido,
déjame fundirme con tu alma
bajo el manto de zafiros que cobija
nuestros anhelos callados y caídos.
Déjame; finalmente, ser tu lágrima
derramada en tu pañuelo,
tu sonrisa
florecida en la nostalgia,
tu mirada
a las nieves reservada...
tus abrazos y silencios
y también tu espada
¡déjame ser tu espada!
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