Déjame volar

Lyra Nova

Poeta recién llegado
Déjame libre y márchate ya. Déjame, ya no soy tu mitad. Déjame, el tiempo se acabó para los dos; comprende que ya no soy la misma. Acabaste con la belleza, con la paz y el amor que edificamos. Mataste el afecto en mí; heriste al corazón que te amaba. El daño que causaste ni con el tiempo se repara. Déjame volar, déjame seguir, déjame avanzar.

Pusiste tanto peso en mis alas que impedías mi vuelo. Tus lágrimas falsas fueron como azufre que corroía mi esperanza. Déjame amar, déjame ser. Al principio fuiste mi alegría, con los meses te convertiste en ironía; me arrebatabas paso a paso la libertad y, bajo el disfraz de un amor puro, terminaste por extinguir mi luz.

Abrí los ojos, estoy despierta, detractor de mis anhelos. Déjame, que ya no te temo: no temo a tus palabras, no temo a tus mentiras, no temo a tu sarcasmo que, vestido de romance, me hería. Déjame; cambia lejos de mí, donde ya no presencie tu sonrisa fingida, esa que ante los demás se vestía de júbilo.

Vete y déjame brillar. Vete para que vuelvan los días de arcoíris verdadero. Vete, vete; sepultaste mi brillo en un abismo asfixiante que robaba mi ser. Déjame hoy y para siempre. Déjame ser feliz sin ti.
 
Déjame libre y márchate ya. Déjame, ya no soy tu mitad. Déjame, el tiempo se acabó para los dos; comprende que ya no soy la misma. Acabaste con la belleza, con la paz y el amor que edificamos. Mataste el afecto en mí; heriste al corazón que te amaba. El daño que causaste ni con el tiempo se repara. Déjame volar, déjame seguir, déjame avanzar.

Pusiste tanto peso en mis alas que impedías mi vuelo. Tus lágrimas falsas fueron como azufre que corroía mi esperanza. Déjame amar, déjame ser. Al principio fuiste mi alegría, con los meses te convertiste en ironía; me arrebatabas paso a paso la libertad y, bajo el disfraz de un amor puro, terminaste por extinguir mi luz.

Abrí los ojos, estoy despierta, detractor de mis anhelos. Déjame, que ya no te temo: no temo a tus palabras, no temo a tus mentiras, no temo a tu sarcasmo que, vestido de romance, me hería. Déjame; cambia lejos de mí, donde ya no presencie tu sonrisa fingida, esa que ante los demás se vestía de júbilo.

Vete y déjame brillar. Vete para que vuelvan los días de arcoíris verdadero. Vete, vete; sepultaste mi brillo en un abismo asfixiante que robaba mi ser. Déjame hoy y para siempre. Déjame ser feliz sin ti.
Tristemente bien merecida la ruptura definitiva de esa relación marcada por el daño emocional, la pérdida de libertad y la destrucción del afecto.

Saludos
 

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