Marisa
Poeta adicto al portal
Deja que mi canto te lleve
hasta donde las amapolas crecen
déjame tocar tu pelo para sosegarte,
deja que mi voz te infunda
paz, para relajarte.
Deja que siga soñando
con mi débil corazón en movimiento
y al sentir tus labios
en ellos quedar presos.
Déjame respirar tu aliento cálido
y saborear tu aroma.
Deja que al hallarme perdida
en un leve silencio
me abandone en tu regazo
serena y locuaz por siempre.
Mi vida, uno de estos días
nuestras penas serán lidiadas
por la ley del Amor, y
bajo el manto perpetuo de rojo fuego
seremos un solo ser, un solo cuerpo.
hasta donde las amapolas crecen
déjame tocar tu pelo para sosegarte,
deja que mi voz te infunda
paz, para relajarte.
Deja que siga soñando
con mi débil corazón en movimiento
y al sentir tus labios
en ellos quedar presos.
Déjame respirar tu aliento cálido
y saborear tu aroma.
Deja que al hallarme perdida
en un leve silencio
me abandone en tu regazo
serena y locuaz por siempre.
Mi vida, uno de estos días
nuestras penas serán lidiadas
por la ley del Amor, y
bajo el manto perpetuo de rojo fuego
seremos un solo ser, un solo cuerpo.