Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Me esperan mis mares,
me esperan la calles donde desapareciste,
me espera la noche , la primera sin ti.
Me esperan esas luces amarillas ,
las que dibujaron tus ojos,
la primera vez que te vi,
entre los faroles.
Y era el puerto y eran las olas,
y era la bohemia conquistándonos,
era la música, eran sus calles,
eras tu a mi lado caminando.
Eras tú a mi lado de la mano,
era tu boca en esa postura de beso,
era ese cielo cómplice,
para nosotros,
son las gaviotas que vuelven,
son mis mares ,
son mis flores.
Son los recuerdos que empacaste para mí,
son los que tenías preparados en tu maleta,
reservados para que yo recuerde los muertos,
de tu felicidad.
Vendrán esos otoños , vendrá esa primavera
invernal, váyanse golondrinas con su luto
primaveral.
No las quiero aquí en mi jardín,
No las quiero en cielo, sin ella.
no las he llamado.
no las he llamado.
No quiero tus flores, ni tu sol desvanecido,
no quiero que vuelvas la mirada,
para quemarme en esperanzas ,
llévate tus ojos lejos de aquí,
llévate tu boca y tus dibujos,
llévate el aroma de tu mañana,
donde llena de mis ganas despertabas,
llévate esa suavidad y ese brillo de tus mañanas.
Déjame a mí en esta pobreza, déjame ,
solo con esta razón de granito,
déjame con el espejo y mi cara,
déjame sólo , con mis sabanas,
y con mi almohada inundada de
tus formas y tus mañas.
Déjame morir en lo que me falta,
déjame dimensionar y calcular,
el espacio donde no estas.
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