Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Déjame que dibuje bienvenidas en tu eco,
que sueñe con una madrugada y un verbo,
con tu llamarada en un instante perfecto.
Déjame que mis manos amasen tu noche,
que con una palabra, mi palabra, construya tu nido,
tatuarme, en esperanto, tu nombre en mi pecho.
Déjame atravesar mi cordillera en tu nube,
sonreir a la niña que fuiste y que aun vive,
beberme el tiempo de tus miradas tranquilas.
Déjame buscar en tu sangre una llave maestra,
fabricar un verso que pueda darte en una caricia,
entregarte mi luna en un beso de lluvia fina.
que sueñe con una madrugada y un verbo,
con tu llamarada en un instante perfecto.
Déjame que mis manos amasen tu noche,
que con una palabra, mi palabra, construya tu nido,
tatuarme, en esperanto, tu nombre en mi pecho.
Déjame atravesar mi cordillera en tu nube,
sonreir a la niña que fuiste y que aun vive,
beberme el tiempo de tus miradas tranquilas.
Déjame buscar en tu sangre una llave maestra,
fabricar un verso que pueda darte en una caricia,
entregarte mi luna en un beso de lluvia fina.