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Déjame

Sigifredo Silva Rodríguez

Poeta adicto al portal
Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.
 
Última edición:
Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.
Interesantes y amorosas letras...llenas de anhelos. Hermoso poema amigo poeta, un afectuoso abrazo
 
Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.
Abuch!!!

Yo espero que se deje, pues palabras así no se ven en todos lados, grato leerte
 
Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.

Querido amigo creo que ante tal alarde y despliegue de pasión no se le niegue a usted la destinataria de sus versos.
Un placer seguir acercándose a su obra querido amigo.
Un eterno abrazo desde los cielos poéticos de este halcón donde sus versos siempre tendrán cabida.
 
Querido amigo creo que ante tal alarde y despliegue de pasión no se le niegue a usted la destinataria de sus versos.
Un placer seguir acercándose a su obra querido amigo.
Un eterno abrazo desde los cielos poéticos de este halcón donde sus versos siempre tendrán cabida.
Muchas gracias por tus palabras que complacen. Suerte.
 
Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.


Tu trabajo es muy hermoso, muy romántico, como aquellas antiguas cartas de amor.
Me agradó conocer tu obra,
saludos cordiales.
 
Parce, qué románticos versos, me recordaron esta vieja canción. Te cuidas, feliz fin de semana.

Déjame tomarte de la mano
y llevarte al jardín de la pasión,
bajo un cielo romántico y azulado
en donde entonaremos cánticos de amor.

Déjame conducirte hacia un mañana
por caminos de delicada candidez,
para demostrarte así mi bien amada
mi amor casto y puro sin rasgos de altivez.

Déjame construirte con mis propias manos
castillos fantásticos de térmica pasión,
para que nunca sientas, amada mia,
frio en tu alma ni en tu corazón.

Déjame ser el agua que cae del cielo
y así regarte como flor del campo,
y si llegara algún día mi desconsuelo
tu serías mi dulce y bello encanto.

Déjame pasearme por tu cuerpo ardiente
para deleitarme con tu aroma seductor,
poder brindarte el elixir exquisito del mío
y fundirnos en una gota púrpura de erótica pasión.

Déjame acariciarte con mis sueños
en mis pinceladas de éxtasis profundo
y sublimizarte en el pináculo de mis ensueños
para que sientas la llama de mi cariño fecundo.

Déjame ofrecerte en este día de pasión sin fín,
mi corazón desnudo y abierto como altar en flor,
para que entres en él cual florido antejardín
y convertirme en tu único e inolvidable amor.
 

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