EL ARPONERO DE LA TINTA
Poeta asiduo al portal
Una trama de verdum anquilosada en la pared
del patio
entre ladrillos sin revoque,
una moldura torpe de cemento
cual corniza
y una hilera de hormigas laboriosas;
Un infame secreto entre la piedra
y una pátina de humedad
que deja mudo al artista.
Bajo el imán del ladrillo carcomido
suena en un verano el alarido
transgresor
y ,a veces desafinado, de una cigarra.
En ese escenario el poeta delira
y sueña un acontecer,
tras los bastos del tiempo
y la fonda.
No sabe del reloj, la fina circunstancia
de sus manecillas;
ni le importa el amanecer ni el ocaso.
Estira sus piernas sobre el regio patio
y adivina las letras que morderá el papel.
Escribe las palabras que su genio vomita
y descubre, espiritualmente, su harto.
¡No congenia con la magia ni el criterio
sólo quiere un bardo para morir!
Entre ladrillos sin revoque
deja su esgrima y su pluma
entre grafitis de colores y
colchones de hormigas,
La humedad de la piedra podrá esperar otro verano.
del patio
entre ladrillos sin revoque,
una moldura torpe de cemento
cual corniza
y una hilera de hormigas laboriosas;
Un infame secreto entre la piedra
y una pátina de humedad
que deja mudo al artista.
Bajo el imán del ladrillo carcomido
suena en un verano el alarido
transgresor
y ,a veces desafinado, de una cigarra.
En ese escenario el poeta delira
y sueña un acontecer,
tras los bastos del tiempo
y la fonda.
No sabe del reloj, la fina circunstancia
de sus manecillas;
ni le importa el amanecer ni el ocaso.
Estira sus piernas sobre el regio patio
y adivina las letras que morderá el papel.
Escribe las palabras que su genio vomita
y descubre, espiritualmente, su harto.
¡No congenia con la magia ni el criterio
sólo quiere un bardo para morir!
Entre ladrillos sin revoque
deja su esgrima y su pluma
entre grafitis de colores y
colchones de hormigas,
La humedad de la piedra podrá esperar otro verano.