Dolores Gracia
Poeta recién llegado
Trastocada noche en la que te he dejado colgando
de la cornisa de mi memoria, tontamente abandonado
Turbulentos son los vientos que en la mente se atiborran,
impías noches me persiguen, incrédulas de tanto añoro.
En el yermo del desierto de tus estremecimientos,
nada crece, nada vive y por eones consume
sangre, cuerpo y alma que desmorona en tormento.
A la dicha he mirado a través de mil espejos,
espejos todos empañados por el vaho de tu desprecio.
No más muertes, no más pérdidas y no más circunstancias,
dejaré la tierra ésta sin excusas, sin duendes, sin hadas...
Tu abandono fue el primero pero el mío es más logrado,
pues te abandono para siempre, aunque te siga amando.
de la cornisa de mi memoria, tontamente abandonado
Turbulentos son los vientos que en la mente se atiborran,
impías noches me persiguen, incrédulas de tanto añoro.
En el yermo del desierto de tus estremecimientos,
nada crece, nada vive y por eones consume
sangre, cuerpo y alma que desmorona en tormento.
A la dicha he mirado a través de mil espejos,
espejos todos empañados por el vaho de tu desprecio.
No más muertes, no más pérdidas y no más circunstancias,
dejaré la tierra ésta sin excusas, sin duendes, sin hadas...
Tu abandono fue el primero pero el mío es más logrado,
pues te abandono para siempre, aunque te siga amando.
::