ISANDA
Anabel Barragán
Si pudiera verte,
traspasaría a tu mente
mis anhelos
en tu simiente.
Derramaría allí
la felicidad consciente
de haberte bebido,
sin verter, ni un poquito.
Cosería en tus dedos
los primeros encuentros
el impulso infantil
del primer amor.
Púlsar de mi corazón.
Diamantina alegría.
Tu alargada y desvergonzada sonrisa
que hilaban la trayectoria
de mi mirada sumisa.
Pletóricas reconciliaciones.
Marítimos, salados y azules días
orillados de proyectos.
Nupcias inconclusas
y pasadas rebeldías.
traspasaría a tu mente
mis anhelos
en tu simiente.
Derramaría allí
la felicidad consciente
de haberte bebido,
sin verter, ni un poquito.
Cosería en tus dedos
los primeros encuentros
el impulso infantil
del primer amor.
Púlsar de mi corazón.
Diamantina alegría.
Tu alargada y desvergonzada sonrisa
que hilaban la trayectoria
de mi mirada sumisa.
Pletóricas reconciliaciones.
Marítimos, salados y azules días
orillados de proyectos.
Nupcias inconclusas
y pasadas rebeldías.
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