tomaldo
Poeta adicto al portal
En la cripta de mi mente,
tus besos son el tesoro,
que guardo celosamente,
cubierto de miel y oro.
Si ya en mis silencios te imagino,
como una Venus, a mi vera,
y tu cuerpo moreno, ¡ divino !,
me pide a gritos que lo quiera.
Y cierro los ojos, y siento…
en tus pechos mi cuna,
en mi boca tu aliento,
y ante los ojos de la luna,
un ardiente sentimiento,
de perder razón alguna,
y dejarnos llevar, como el viento.
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
Copyright © 2008 Tomás García Martos. Todos los derechos reservados.
tus besos son el tesoro,
que guardo celosamente,
cubierto de miel y oro.
Si ya en mis silencios te imagino,
como una Venus, a mi vera,
y tu cuerpo moreno, ¡ divino !,
me pide a gritos que lo quiera.
Y cierro los ojos, y siento…
en tus pechos mi cuna,
en mi boca tu aliento,
y ante los ojos de la luna,
un ardiente sentimiento,
de perder razón alguna,
y dejarnos llevar, como el viento.
Cada poema es único; En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema, y no es insólito que lo encuentre: ya lo llevaba dentro.
Octavio Paz
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