Surcando colinas,
admiro tu belleza,
tu cuerpo caminar desnudo,
eres la diosa del Olimpo,
el calor y el placer de un abrazo,
el despertar de un sueño profundo,
eres la calma del amanecer,
seda es la textura de tu piel,
y terciopelada es tu mirada,
mientras suena de fondo la melodía del melodrama,
dulce veneno alimenta este ser,
eres mandrágora,
cuando acechas con tu contorno mi alma,
y asedias con tus susurros mis ansias,
eres dueña de mis sentimientos,
segando mi vida con tu guadaña,
alegas no ser de hiel,
pero un corazón de acero te delata,
y así me dispongo a sufragar tu amor maldito,
en tus besos halle traición,
por eso queda huérfano ese cajón,
donde guardaste la dulce pasión de un amor rendido.
admiro tu belleza,
tu cuerpo caminar desnudo,
eres la diosa del Olimpo,
el calor y el placer de un abrazo,
el despertar de un sueño profundo,
eres la calma del amanecer,
seda es la textura de tu piel,
y terciopelada es tu mirada,
mientras suena de fondo la melodía del melodrama,
dulce veneno alimenta este ser,
eres mandrágora,
cuando acechas con tu contorno mi alma,
y asedias con tus susurros mis ansias,
eres dueña de mis sentimientos,
segando mi vida con tu guadaña,
alegas no ser de hiel,
pero un corazón de acero te delata,
y así me dispongo a sufragar tu amor maldito,
en tus besos halle traición,
por eso queda huérfano ese cajón,
donde guardaste la dulce pasión de un amor rendido.