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Del alma.

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal

Acaso cerniendo por las madrugadas
mi fe y la esperanza junto a la luz
de los luceros tímidos y tibios
que sólo tendrán brío para prender
las ascuas que deja el olvido.
La noche caerá como siempre
y se tornará en mí eterna con color de plomo.
Te iras, pues en tu sino no hay cabida
para éste loco enamorado que cambio la ruta
del destino que marcaban sus once campanadas
por el verde mar de tu mirada.
¿Para qué entonces quiero luz de aurora
si lo que calienta el corazón,
lo que llena el presente de vital amor es saber
de tu mano en la mía, mi cabeza en tu hombro
y la huella de tu vida en mis pasos?

La noche, espero la noche redimiendo las angustias
con un tónico de medialuna a cucharadas grandes
y calentándome los labios ya no con los tuyos,
ya con un té de manzanilla, ¡ah! que remedios,
todos parte de tu parte, ésa que a flor de mí dejaste.
Cuando te vayas no habrá alborada
¿para qué habría de haberla si la luz,
luz del alma mía, eres tú cual faro protector
del puerto aquí en mi mirada?

Lo sé, muero de trivialidades.
¿Pero qué sería ahora de mi historia,
corazón del alma mía, sin tu paso por mi vida?


Due® 06.10.10

.


 
Última edición:
disfrutemos del amor, de ese amor que nos invade, acomapña, nos mata, mientras esté a nuestro lado, lo demás son pequeñas trivialidades que tan sólo de pensarlas matan el alma
hermos pensamiento Paco
un abarzo sincero
 

Acaso cerniendo por las madrugadas
mi fe y la esperanza junto a la luz
de los luceros tímidos y tibios
que sólo tendrán brío para prender
las ascuas que deja el olvido.
La noche caerá como siempre
y se tornará en mí eterna con color de plomo.
Te iras, pues en tu sino no había cabida
para éste loco enamorado que cambio la ruta
del destino que marcaban sus once campanadas
por el verde mar de tu mirada.
¿Para qué entonces quiero luz de aurora
si lo que calienta el corazón,
lo que llena el presente de vital amor es saber
de tu mano en la mía,
mi cabeza en tu hombro
y la huella de tu vida en mis pasos?

La noche, espero la noche redimiendo las angustias
con un tónico de medialuna a cucharadas grandes
y calentándome los labios ya no con los tuyos,
ya con un té de manzanilla ¡ah! que remedios,
todos parte de tu parte, ésa que a flor de mí dejaste.
Cuando te vayas no habrá alborada
¿para qué habría de haberla si la luz,
luz del alma mía, eres tú cual faro protector
del puerto aquí en mi mirada?

Lo sé, muero de trivialidades.
¿Pero qué sería ahora de mi historia
corazón del alma mía sin tu paso por mi vida?


Due® 06.10.10

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FRANCISCO

Huellas marcadas por eso loco amor que saca

DEL ALMA

el poeta iluminado que comparte sus angustias
con una exquisitez sublime.

Un fuerte abrazo con estrellas.

 
¿Que seria? - La vida misma se muda de almohada y otras cosas por más que intentemos, imposible cambiarlas.

Un abrazo desde el alma Francisco y todas las estrellas que se puedan llorar.
 

Acaso cerniendo por las madrugadas
mi fe y la esperanza junto a la luz
de los luceros tímidos y tibios
que sólo tendrán brío para prender
las ascuas que deja el olvido.
La noche caerá como siempre
y se tornará en mí eterna con color de plomo.
Te iras, pues en tu sino no hay cabida
para éste loco enamorado que cambio la ruta
del destino que marcaban sus once campanadas
por el verde mar de tu mirada.
¿Para qué entonces quiero luz de aurora
si lo que calienta el corazón,
lo que llena el presente de vital amor es saber
de tu mano en la mía, mi cabeza en tu hombro
y la huella de tu vida en mis pasos?

La noche, espero la noche redimiendo las angustias
con un tónico de medialuna a cucharadas grandes
y calentándome los labios ya no con los tuyos,
ya con un té de manzanilla, ¡ah! que remedios,
todos parte de tu parte, ésa que a flor de mí dejaste.
Cuando te vayas no habrá alborada
¿para qué habría de haberla si la luz,
luz del alma mía, eres tú cual faro protector
del puerto aquí en mi mirada?

Lo sé, muero de trivialidades.
¿Pero qué sería ahora de mi historia
corazón del alma mía sin tu paso por mi vida?


Due® 06.10.10

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Precioso, Francisco. Sin más palabras. Un placer siempre.
Abrazos desde mi bahía.
 

Acaso cerniendo por las madrugadas
mi fe y la esperanza junto a la luz
de los luceros tímidos y tibios
que sólo tendrán brío para prender
las ascuas que deja el olvido.
La noche caerá como siempre
y se tornará en mí eterna con color de plomo.
Te iras, pues en tu sino no hay cabida
para éste loco enamorado que cambio la ruta
del destino que marcaban sus once campanadas
por el verde mar de tu mirada.
¿Para qué entonces quiero luz de aurora
si lo que calienta el corazón,
lo que llena el presente de vital amor es saber
de tu mano en la mía, mi cabeza en tu hombro
y la huella de tu vida en mis pasos?

La noche, espero la noche redimiendo las angustias
con un tónico de medialuna a cucharadas grandes
y calentándome los labios ya no con los tuyos,
ya con un té de manzanilla, ¡ah! que remedios,
todos parte de tu parte, ésa que a flor de mí dejaste.
Cuando te vayas no habrá alborada
¿para qué habría de haberla si la luz,
luz del alma mía, eres tú cual faro protector
del puerto aquí en mi mirada?

Lo sé, muero de trivialidades.
¿Pero qué sería ahora de mi historia,
corazón del alma mía, sin tu paso por mi vida?


Due® 06.10.10

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Hermosas letras, salidas del fondo de un corazón que ha amado. Mis felicitaciones. Fué un verdadero placer leerte. Un cordial saludo y te envio miles de estrellas.
 

Acaso cerniendo por las madrugadas
mi fe y la esperanza junto a la luz
de los luceros tímidos y tibios
que sólo tendrán brío para prender
las ascuas que deja el olvido.
La noche caerá como siempre
y se tornará en mí eterna con color de plomo.
Te iras, pues en tu sino no hay cabida
para éste loco enamorado que cambio la ruta
del destino que marcaban sus once campanadas
por el verde mar de tu mirada.
¿Para qué entonces quiero luz de aurora
si lo que calienta el corazón,
lo que llena el presente de vital amor es saber
de tu mano en la mía, mi cabeza en tu hombro
y la huella de tu vida en mis pasos?

La noche, espero la noche redimiendo las angustias
con un tónico de medialuna a cucharadas grandes
y calentándome los labios ya no con los tuyos,
ya con un té de manzanilla, ¡ah! que remedios,
todos parte de tu parte, ésa que a flor de mí dejaste.
Cuando te vayas no habrá alborada
¿para qué habría de haberla si la luz,
luz del alma mía, eres tú cual faro protector
del puerto aquí en mi mirada?

Lo sé, muero de trivialidades.
¿Pero qué sería ahora de mi historia,
corazón del alma mía, sin tu paso por mi vida?


Due® 06.10.10

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Cuuanto amor, pasion y ternura en este estremecedor poema del alma.. Que forma tan subliime de expresar llo amado, recordado y extrañado sin extrañar porque esta ahí clavado en el alma sin salir.presente sin haberse ido. Me metí tanto en esos sentimientos que revivi en cada verso ...mis días y mis noches...
felicitaciones amigo poeta una maravillosa joya para mi alma...
Un abrazo con el ALMA
MiSiVi
 

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