Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El eco de tu voz dio a mis heridas
el yodo substancial, la sal primera,
la cura con dulzor de primavera,
la savia con sabor a bienvenidas.
El agua de tu sed dejó prendidas
las fuentes desde el pie hasta la sesera,
y el alma, vigorosa y zalamera,
retuvo en su interior las más queridas.
Heridas donde un mar de oscuridades
se adueña de mi piel como un averno
jugando a darme más calamidades…
Tiritas de color azul eterno
brindando amanecer y sanidades
al tajo criminal de un mal invierno.
el yodo substancial, la sal primera,
la cura con dulzor de primavera,
la savia con sabor a bienvenidas.
El agua de tu sed dejó prendidas
las fuentes desde el pie hasta la sesera,
y el alma, vigorosa y zalamera,
retuvo en su interior las más queridas.
Heridas donde un mar de oscuridades
se adueña de mi piel como un averno
jugando a darme más calamidades…
Tiritas de color azul eterno
brindando amanecer y sanidades
al tajo criminal de un mal invierno.