Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DEL AZUL DE DAMAMISTERIOSA.
Anárquica la muerte
suspira entre sus pasos
huellas marchitas
en el oscuro de un pensamiento,
filigrana de desconciertos
en lo profundo de unos labios
que sin carne
son muerto en calavera,
esperando la espera que le lleve
sin entierro de segunda ni primera
al engaño
que ese paraíso está lejano
y la callada boca de lo oscuro
recita un verso mudo,
que ata las manos
de un espíritu que volaba sin alas
y aferrado a la cola de un cometa
quiere levitarle al alba.
Añil color pena la lágrima del cielo
sujeto activo que pausado arrogante
renace en las nubes que no se alzan
quedando presas en los brotes de la hierva,
que ni verde es la amalgama de elementos hetereógenios
ni rojo el suspiro de la sangre que no late
ríos sin flor perdido de mejilla
no hace a los lados la orilla donde sentarse,
poder meter los pies en la corriente de muerte
yaciente en color el dolor del sentimiento
quebrado quedo el girasol
y sin rayo que haga girar la cabeza,
deslumbra la extrañez y el dejarse sin seguir adelante
que el negro cerro los caminos
anima sin destino,
se aferro a un pincel empapado en azul
para pintarle en el vacío del pecho
como su fuera vivo,
un esperanzador paisaje que tape el hueco.
Juan José Marin.
Pide poesía una cara.
Pide su mano una pluma.
Pide la luz de un farol sus ojos.
Pide la vida su corazón.
Pide la razón su locura.
Pide la hoja una de sus iniciales.
Pide el mar su color.
Pide el girasol su pipa.
Pide los pies su camino.
Pide el ruiseñor su voz.
Pide el agua su lágrima.
Pide un poeta su beso.
Pide un muerto su fémur.
Pide el azul quedarse a vivir
en su corazón y latirla en celeste.
Pide su mano una pluma.
Pide la luz de un farol sus ojos.
Pide la vida su corazón.
Pide la razón su locura.
Pide la hoja una de sus iniciales.
Pide el mar su color.
Pide el girasol su pipa.
Pide los pies su camino.
Pide el ruiseñor su voz.
Pide el agua su lágrima.
Pide un poeta su beso.
Pide un muerto su fémur.
Pide el azul quedarse a vivir
en su corazón y latirla en celeste.
Anárquica la muerte
suspira entre sus pasos
huellas marchitas
en el oscuro de un pensamiento,
filigrana de desconciertos
en lo profundo de unos labios
que sin carne
son muerto en calavera,
esperando la espera que le lleve
sin entierro de segunda ni primera
al engaño
que ese paraíso está lejano
y la callada boca de lo oscuro
recita un verso mudo,
que ata las manos
de un espíritu que volaba sin alas
y aferrado a la cola de un cometa
quiere levitarle al alba.
Añil color pena la lágrima del cielo
sujeto activo que pausado arrogante
renace en las nubes que no se alzan
quedando presas en los brotes de la hierva,
que ni verde es la amalgama de elementos hetereógenios
ni rojo el suspiro de la sangre que no late
ríos sin flor perdido de mejilla
no hace a los lados la orilla donde sentarse,
poder meter los pies en la corriente de muerte
yaciente en color el dolor del sentimiento
quebrado quedo el girasol
y sin rayo que haga girar la cabeza,
deslumbra la extrañez y el dejarse sin seguir adelante
que el negro cerro los caminos
anima sin destino,
se aferro a un pincel empapado en azul
para pintarle en el vacío del pecho
como su fuera vivo,
un esperanzador paisaje que tape el hueco.
Juan José Marin.
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