pedro ortiz
Poeta recién llegado
¿Cuanta tristeza puede caber dentro de las paredes de un bar?...
Por la puerta ingresan vida tras vida, cada cual más destrozada que la otra. La madre promiscua, originaria de un hogar sin padre, por lo cual está destinada a vagar buscando identificación masculina tratando de llenar un espacio sicológico que a estas alturas parece un pozo sin fondo.
El ejecutivo drogadicto, pasa adelante para calmar su ansiedad en alcohol, y sin querer queriendo, carga baterías para que le resbale la coca que se mete en el baño.
El desfile de los despechados es interminable, todos acaban maldiciendo los cachos y llorando tras la canción que mueve esa fibra del recuerdo.
Es irónico pero, un lugar donde se propone diversión y buenos momentos de repente se ve adornado por todos estos afiches depresivos y existencialistas que al fin y al cabo hacen de la personalidad del bar una máscara cliché de payaso, que ríe por fuera y llora por dentro.
...Y casi todo en la vida es así, ironía tras ironía, nada es lo que es, todo es farsa, un escenario montado para que actuemos los que sabemos y los que no. Y es que parece una mala película, o pensándolo bien la vida es una película muy under, de esas que acaban siempre mal, llenas de metáforas, analogías y mensaje, con cámara al hombro y llena de malas tomas (a propósito). Dios es un director espectacular, debería llevarse todos los oscares.
La persona que más te quiere es la que a la larga más daño te hace, porque te conoce más que nadie y sabe de tus puntos débiles. Padres hieren a hijos, hijos hieren a padres, hermanos a los hermanos, enamorados a sus parejas y así la lista es interminable.
Y para un acróbata suicida del amor como yo, todo resulta alimento de mis letras y reflexiones, hallo muy interesante darme cuenta de todo y saberlo nada, tratar de explicarme en el papel lo que sucede, haciendo de mis escritos un monólogo que más parece un tratado de un profesional de la depresión. Jugando con esta idea que tal si de ahora en adelante me mando hacer unas tarjetas que digan: "Pedro Ortiz Jr. Suicida sentimental".
Por la puerta ingresan vida tras vida, cada cual más destrozada que la otra. La madre promiscua, originaria de un hogar sin padre, por lo cual está destinada a vagar buscando identificación masculina tratando de llenar un espacio sicológico que a estas alturas parece un pozo sin fondo.
El ejecutivo drogadicto, pasa adelante para calmar su ansiedad en alcohol, y sin querer queriendo, carga baterías para que le resbale la coca que se mete en el baño.
El desfile de los despechados es interminable, todos acaban maldiciendo los cachos y llorando tras la canción que mueve esa fibra del recuerdo.
Es irónico pero, un lugar donde se propone diversión y buenos momentos de repente se ve adornado por todos estos afiches depresivos y existencialistas que al fin y al cabo hacen de la personalidad del bar una máscara cliché de payaso, que ríe por fuera y llora por dentro.
...Y casi todo en la vida es así, ironía tras ironía, nada es lo que es, todo es farsa, un escenario montado para que actuemos los que sabemos y los que no. Y es que parece una mala película, o pensándolo bien la vida es una película muy under, de esas que acaban siempre mal, llenas de metáforas, analogías y mensaje, con cámara al hombro y llena de malas tomas (a propósito). Dios es un director espectacular, debería llevarse todos los oscares.
La persona que más te quiere es la que a la larga más daño te hace, porque te conoce más que nadie y sabe de tus puntos débiles. Padres hieren a hijos, hijos hieren a padres, hermanos a los hermanos, enamorados a sus parejas y así la lista es interminable.
Y para un acróbata suicida del amor como yo, todo resulta alimento de mis letras y reflexiones, hallo muy interesante darme cuenta de todo y saberlo nada, tratar de explicarme en el papel lo que sucede, haciendo de mis escritos un monólogo que más parece un tratado de un profesional de la depresión. Jugando con esta idea que tal si de ahora en adelante me mando hacer unas tarjetas que digan: "Pedro Ortiz Jr. Suicida sentimental".