betosigala
Poeta recién llegado
Albricias,
tus alas tienen acero
y se miran
cuando piensas
las turbinas de tu vuelo.
Yo sé que son sólo días,
pocos en la lógica del oficinista
y muchos en la mente de la hormiga que construye su cuidad.
Hablo de extrañar,
de que pongas un pie en el estribo
y eleves tu sueño al lugar más alto.
Mi pueblo,
va a quedar con la mitad del aire,
y cuando entre a casa,
con la luz apagada,
habrá un perro con la cara al piso
y la mirada elevada,
mirándome compadecido
con su lógica canina.
Voy a poner la imagen de la playa azul,
la que trae el windows de prueba
y a recargar mi cara en el hombro,
doblado.
Después voy a apagar la compu,
iré a intentar dormir un poco,
imaginando
tus deditos en el agua clara
y tus nalguitas marcadas por la arena blanca.
Voy a sacar mis notas,
ver el futbol americano
y a desear mucho que te acuerdes de mi,
como recuerdas la plancha encendida
o el plazo de la tarjeta.
Sólo necesito saber
que rodeada del mar turquesa
y las datileras
pueda un hombre perro
robarte unos segundos de concentración.
Voy a tirar un chorro de cerveza al piso,
de ahi van a nacer una flor amarilla
por las jodidas ganas que voy a tener de apretarte.
Después de todo,
mientras no pueda verte
ni decirte ciao,
contemplaré más la tira de fotitos
que guardo en mi cajón,
esperando que en un jueves o viernes cualquiera,
el viento te traiga de regreso.
tus alas tienen acero
y se miran
cuando piensas
las turbinas de tu vuelo.
Yo sé que son sólo días,
pocos en la lógica del oficinista
y muchos en la mente de la hormiga que construye su cuidad.
Hablo de extrañar,
de que pongas un pie en el estribo
y eleves tu sueño al lugar más alto.
Mi pueblo,
va a quedar con la mitad del aire,
y cuando entre a casa,
con la luz apagada,
habrá un perro con la cara al piso
y la mirada elevada,
mirándome compadecido
con su lógica canina.
Voy a poner la imagen de la playa azul,
la que trae el windows de prueba
y a recargar mi cara en el hombro,
doblado.
Después voy a apagar la compu,
iré a intentar dormir un poco,
imaginando
tus deditos en el agua clara
y tus nalguitas marcadas por la arena blanca.
Voy a sacar mis notas,
ver el futbol americano
y a desear mucho que te acuerdes de mi,
como recuerdas la plancha encendida
o el plazo de la tarjeta.
Sólo necesito saber
que rodeada del mar turquesa
y las datileras
pueda un hombre perro
robarte unos segundos de concentración.
Voy a tirar un chorro de cerveza al piso,
de ahi van a nacer una flor amarilla
por las jodidas ganas que voy a tener de apretarte.
Después de todo,
mientras no pueda verte
ni decirte ciao,
contemplaré más la tira de fotitos
que guardo en mi cajón,
esperando que en un jueves o viernes cualquiera,
el viento te traiga de regreso.
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