Xuacu
Poeta que considera el portal su segunda casa
DEL CENTRO DEL UNIVERSO MUERTO EN TI.
Acaso en la mirada cristalina
del centro de un universo sumido en caos,
se desatan los pechos de los hombres
y se llenan de lágrimas los desiertos,
adoración de un sentimiento baldío.
que intenta arroparse,
de las llagas de las manos.
Escancian agua
las rosas negras en las bocas,
a los peregrinos del infierno,
muertas las cosas
sólo quedan sus rostros blancos,
palpitan los silencios en recio canto,
acompaña al paso de muerte, sin corceles,
carros tirados por fantasmas.
Del ensueño que nace del miedo
brota la vida sin latido,
que se alce la copa,
se sumerja en universo en negro,
y sin sentir la vida
con ausencia del palpitar de los cuerpos,
se levante una tormenta hambrienta
de sangre y de los infieles
caigan sin florecer, a sus costados,
las manos que se quedaron eternamente solas.
La sombra de una pena busca sin consuelo,
un pañuelo con boca, que le de consuelo,
que se le caiga el velo a una cara,
y de un sudario se haga un abrigo,
que le colme el sentimiento en calor,
volver a ser amante de unos duros pechos,
lactante del sexo de una joven que te mira,
resaltando en sus pupilas el deseo
y te haga saber
por ti me muero,
en ti resucitaré vivo
y si el daño es el pago de tu entrega,
que me lleve el alma el diablo
pero que me deje el cuerpo,
dentro de ti
para siempre muerto:
"Pero contigo".
Juanjota.
Acaso en la mirada cristalina
del centro de un universo sumido en caos,
se desatan los pechos de los hombres
y se llenan de lágrimas los desiertos,
adoración de un sentimiento baldío.
que intenta arroparse,
de las llagas de las manos.
Escancian agua
las rosas negras en las bocas,
a los peregrinos del infierno,
muertas las cosas
sólo quedan sus rostros blancos,
palpitan los silencios en recio canto,
acompaña al paso de muerte, sin corceles,
carros tirados por fantasmas.
Del ensueño que nace del miedo
brota la vida sin latido,
que se alce la copa,
se sumerja en universo en negro,
y sin sentir la vida
con ausencia del palpitar de los cuerpos,
se levante una tormenta hambrienta
de sangre y de los infieles
caigan sin florecer, a sus costados,
las manos que se quedaron eternamente solas.
La sombra de una pena busca sin consuelo,
un pañuelo con boca, que le de consuelo,
que se le caiga el velo a una cara,
y de un sudario se haga un abrigo,
que le colme el sentimiento en calor,
volver a ser amante de unos duros pechos,
lactante del sexo de una joven que te mira,
resaltando en sus pupilas el deseo
y te haga saber
por ti me muero,
en ti resucitaré vivo
y si el daño es el pago de tu entrega,
que me lleve el alma el diablo
pero que me deje el cuerpo,
dentro de ti
para siempre muerto:
"Pero contigo".
Juanjota.
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