Quizá no recuerdo las esquinas...
De los primigenios fuegos,
De sus resplandores...
Me esperabas ansiosa... asustada...
Silenciosa... y oferente...
Entre mis manos te retuve horas enteras...
Con claridad de ave nocturna
Recorrí...
Tus oscuridades húmedas...
Espacio de mis vuelos...
Se del vació...
Del escalofrió de una tregua,
De su andar sonámbulo...
Restauro
Con estupor
Tu desnudez de viento...
De tu tierra y de tu sangre
Una rosa ígnea
Germina... en mi tranquilidad recóndita...
Hace mucho ya...
Que no abro mi buzón...
Ni recorro los floridos jardines de tu sexo...
¡Y me cubre un frió!
Ese... de los principios de los tiempos...
MALATUSTA...