Del gozo y otras rimas. Soneto.

Maktú

Poeta que considera el portal su segunda casa
De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.
 
De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.

No sé qué puedo decirte, porque me quedaría corto diciéndote lo que me ha gustado. Un gusto pasar por acá y leerte.
 
De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.
Encuentro con el amor, con la vida y con todo lo que deja este poema en sus adentros, lleno de puro sentimiento, me ha encantado como siempre la elegancia y belleza de tus letras, un abrazo grande.
 
Un soneto con clase, por el aplaudo y de pie.

De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.
 
De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.
yo también conocí a una chica del mismo nombre..
 
De gozo suspiró mi sed candente

a embates de tu corazón alado,

latido con latido acompasado,

cariño con cariño… dulcemente.


Tu boca fue mi boca más ardiente

y en ella sucumbí resucitado

tan fuerte que de pronto fui quedado

transido por fulgor tan consistente.


Mi pecho en tu esternón, mi voz, tu anhelo,

el aire de tu piel (su brisa ardía)…

extienden claridad dando desvelo.


De gozo corporal el alma mía

se irguió para de amor besar el cielo…

y el cielo era tu rostro, Ana María.
Me ha encantado este soneto, con ese verso final nombrandola a ella, muy romántico. Un saludo. Paco.
 

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