El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Tuve,
tengo...
Esta ciudad del sur,
dos piernas y dos manos.
Ganas de escribir
que me brotan por la noche
Mi lugar cambiante,
mi pensamiento
en desorden permanente.
Ausencias que me acompañan.
Esquinas,
espinas;
con que hiero y me hieren.
Paciencia de cacto,
nada puede dañar su centro.
Allí,
corazón esponja,
allí hay agua pa´ los malos tiempos,
que no dudará en abrirse como mano.
Saco del bolsillo un papel arrugado.
¿Y qué si esto es todo?
¿Y qué si no llego alto?
Lo más que se pueda es el trato
con mis alas de sueños
Antes,
no estaba este puente sobre la vía.
Voy caminando hacia donde descubrí la vida,
todavía alguno se recuerda
Se me entibia la cerveza mirando estrellas.
No las cuento,
que,
ya sabemos,
es tarea de siglos.
Miro arriba.
Es que intento que nadie se de cuenta.
Que la gravedad mande esas gotas
de la pupila hacia dentro.
Ausencias que me acompañan.
Esquinas,
espinas,
con que hiero y me hieren.
Tuve,
tengo,
dos piernas y dos manos.
Ganas de escribir
que me brotan por la noche
en esta ciudad del sur.
Donde paseo mi dicha y mi condena,
hasta que el tiempo quiera que sea otra vez nadie.
Perdone alguno que me lee,
si siente que me ablando.
Que mido mucho cada palabra que escribo,
cuando hablo de Buenos Aires.
tengo...
Esta ciudad del sur,
dos piernas y dos manos.
Ganas de escribir
que me brotan por la noche
Mi lugar cambiante,
mi pensamiento
en desorden permanente.
Ausencias que me acompañan.
Esquinas,
espinas;
con que hiero y me hieren.
Paciencia de cacto,
nada puede dañar su centro.
Allí,
corazón esponja,
allí hay agua pa´ los malos tiempos,
que no dudará en abrirse como mano.
Saco del bolsillo un papel arrugado.
¿Y qué si esto es todo?
¿Y qué si no llego alto?
Lo más que se pueda es el trato
con mis alas de sueños
Antes,
no estaba este puente sobre la vía.
Voy caminando hacia donde descubrí la vida,
todavía alguno se recuerda
Se me entibia la cerveza mirando estrellas.
No las cuento,
que,
ya sabemos,
es tarea de siglos.
Miro arriba.
Es que intento que nadie se de cuenta.
Que la gravedad mande esas gotas
de la pupila hacia dentro.
Ausencias que me acompañan.
Esquinas,
espinas,
con que hiero y me hieren.
Tuve,
tengo,
dos piernas y dos manos.
Ganas de escribir
que me brotan por la noche
en esta ciudad del sur.
Donde paseo mi dicha y mi condena,
hasta que el tiempo quiera que sea otra vez nadie.
Perdone alguno que me lee,
si siente que me ablando.
Que mido mucho cada palabra que escribo,
cuando hablo de Buenos Aires.
:: creo que esto es gràfico ...