Del manicomio al convento.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Hermosa.


Versátil.


Adecuada, simple, linda, ingrata.


Célebre. Dátil.


La consumiré, preferentemente, antes de fin de año.
Caduca.


Me educa.
Alguien voló sobre el nido del cuco.
Y juntos, en el manicomio, la obedecíamos, pues era enfermera.


¡ Estaba cañón ! Estaba potable. Potente.


¿ Jugamos al frontón, en el Poniente ?
La beso y ya, no recuerdo mi misión, en esta vida.
Ella sana mis heridas.
Es joven, dulce y divertida.
Pero se me escapa de las manos.
Porque tiene tendencia a tocar el piano.


La agarro de los pelos. La azoto con el látigo. Mas no es una hembra en celo.


¿ Se defiende ?
Como gato panza arriba.
Con uñas y dientes. Es fuerte.
Y sabe que el Coronel no tiene quién le escriba.


¡ Perdona ! No sabía de los electro-shocks que practicáis en esta clínica,
apartados de la sociedad humana, que dispone de tantos socios.
Mi amigo el indio, y yo, abogamos por el entretenimiento y ocio.


" Estás macizo. Pero eso no es suficiente. Esquizofrénico... Paciente inglés.
Americano impasible. "


¡ Puta !
¡ Hedionda, subnormal, idiota !
¡ Guarra !


" A la porra, contigo. Al calabozo. A las mazmorras. Te llamarás Fray Rodrigo. "


¡ Soy Gozo ! Dije, mientras me ponían la camisa de fuerza.
¡ Gozo !
 
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