viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hablan los días grises de óbitos descuidados,
los de los músculos entumecidos
por el frío de alguna ausencia.
Estrenando la melancolía
como un presente recibido sin acierto,
el juguete que jamás
hubiera incluido en la lista.
Por eso exploro tu sonrisa,
para beberme tu rostro soleado
empapándome de tu voz femenina.
Porque las ansias que profeso
me incitan a derramarte
sobre mi pecho sediento.
Ando tres kilómetros
y muero feliz entre tus muslos.
Dios es incapaz de darme una muerte más digna.
los de los músculos entumecidos
por el frío de alguna ausencia.
Estrenando la melancolía
como un presente recibido sin acierto,
el juguete que jamás
hubiera incluido en la lista.
Por eso exploro tu sonrisa,
para beberme tu rostro soleado
empapándome de tu voz femenina.
Porque las ansias que profeso
me incitan a derramarte
sobre mi pecho sediento.
Ando tres kilómetros
y muero feliz entre tus muslos.
Dios es incapaz de darme una muerte más digna.