No hay nada que no hiciera
para que al revés
las cosas sucedieran,
que tus lágrimas
sonrisas fueran
como granadas
sobre la mesa abiertas.
Que la enfermedad
no fuera más
que una indisposición pasajera
que se evaporara
con gotas de lavanda
rociadas desde una jarra.
Que la muerte no nos separara,
que despertáramos
como después de una siesta
que lavase lo malo
que se incrustó en nuestra cabeza.
para que al revés
las cosas sucedieran,
que tus lágrimas
sonrisas fueran
como granadas
sobre la mesa abiertas.
Que la enfermedad
no fuera más
que una indisposición pasajera
que se evaporara
con gotas de lavanda
rociadas desde una jarra.
Que la muerte no nos separara,
que despertáramos
como después de una siesta
que lavase lo malo
que se incrustó en nuestra cabeza.