Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las palabras se atropellan en mi cabezas,
para que no cuelgues el teléfono,
pero estúpido me siento al no poder pronunciarlas,
pues en acertijo irreconocible
aparecen delante de mi frente,
pues en jerigonzas impronunciables
se enredan en mi lengua.
Se agolpa vertiginoso tu rostro
que no conozco,
se agolpa impetuoso tu aliento
que tampoco percibo,
se contornean en mis sueños
junto a tus manos, a tus piernas, a tu cuerpo......
sin poder detenerlo.
Emerge el quinceañero atolondrado,
que pretende avasallar,
pero, aparece el hombre sereno
el que aconseja no apresurarse,
y el debate se inicia.........
y me regocijo.......
en verlos tan irreconciliables en sus argumentos,
la porfía continúa y ambos se han menospreciado.
Por fin reconocen la utopía
y que los kilómetros de distancias en sus posiciones
son iguales al hilo que me enlazó a tu teléfono
y que hoy el cerebro se ha divertido a expensas de ellos,
sin piedad de cada uno de sus corazones,
que hoy se complacen en escucharte,
que hoy se satisfacen con imaginarte,
que hoy esperan que tu también los sueñes,
para que mañana sinceros........ te miren,
para que mañana insomnes...... te desvelen,
para que mañana insolentes..... te acaricien,
para que mañana extasiados.... te abracen,
para que mañana los contemples.....
y se aniden en tu regazo
minimizando la distancia ni acogiéndote en sombras.
Hoy el hilo del teléfono se ha confabulado,
para comentarte estos versos.
para que no cuelgues el teléfono,
pero estúpido me siento al no poder pronunciarlas,
pues en acertijo irreconocible
aparecen delante de mi frente,
pues en jerigonzas impronunciables
se enredan en mi lengua.
Se agolpa vertiginoso tu rostro
que no conozco,
se agolpa impetuoso tu aliento
que tampoco percibo,
se contornean en mis sueños
junto a tus manos, a tus piernas, a tu cuerpo......
sin poder detenerlo.
Emerge el quinceañero atolondrado,
que pretende avasallar,
pero, aparece el hombre sereno
el que aconseja no apresurarse,
y el debate se inicia.........
y me regocijo.......
en verlos tan irreconciliables en sus argumentos,
la porfía continúa y ambos se han menospreciado.
Por fin reconocen la utopía
y que los kilómetros de distancias en sus posiciones
son iguales al hilo que me enlazó a tu teléfono
y que hoy el cerebro se ha divertido a expensas de ellos,
sin piedad de cada uno de sus corazones,
que hoy se complacen en escucharte,
que hoy se satisfacen con imaginarte,
que hoy esperan que tu también los sueñes,
para que mañana sinceros........ te miren,
para que mañana insomnes...... te desvelen,
para que mañana insolentes..... te acaricien,
para que mañana extasiados.... te abracen,
para que mañana los contemples.....
y se aniden en tu regazo
minimizando la distancia ni acogiéndote en sombras.
Hoy el hilo del teléfono se ha confabulado,
para comentarte estos versos.