Jeison
Poeta fiel al portal
Detrás del pecho me quedó el volumen
y más atrás los ojos y la boca.
El aceite corrió como un barril sin frenos
debajo de la astuta máquina
y tocó con su dedo la grieta peligrosa
en donde habían muerto
inesperadamente la duda y la esperanza.
Después del rostro, tengo, invisible,
el otro rostro.
Y mis manos, encima, sostienen otras manos,
y mi boca otra boca
y mi vida otra vida sin condiciones.
Pero el día que llegue cruel el ácido
y decida besar con sus labios mis huesos,
ese día no quedará sino el otro,
el doliente relleno de música
debajo de su máscara,
el zopenco e inútil que traza versos
con su lengua empinada
a veces abatida de silencio;
sí, ése, exactamente el otro,
el que personifica.
Mas si digo Javier o Marisela
o incluso si pronuncio el nombre de Martín,
estoy hablando de lo desaforados
que pueden ser mis días en la lluvia
o en lo amargas que pueden convertirse
las tres paredes de mi cuarto.
Y sí, a veces siento que le amo y le detesto
como el día primero que luego se hizo el último
y pasó a ser ausencia
y más tarde olvido de sí.
Pero yo no sé olvidar sino es recordando
y no me levanto si no es cayendo nuevamente.
y más atrás los ojos y la boca.
El aceite corrió como un barril sin frenos
debajo de la astuta máquina
y tocó con su dedo la grieta peligrosa
en donde habían muerto
inesperadamente la duda y la esperanza.
Después del rostro, tengo, invisible,
el otro rostro.
Y mis manos, encima, sostienen otras manos,
y mi boca otra boca
y mi vida otra vida sin condiciones.
Pero el día que llegue cruel el ácido
y decida besar con sus labios mis huesos,
ese día no quedará sino el otro,
el doliente relleno de música
debajo de su máscara,
el zopenco e inútil que traza versos
con su lengua empinada
a veces abatida de silencio;
sí, ése, exactamente el otro,
el que personifica.
Mas si digo Javier o Marisela
o incluso si pronuncio el nombre de Martín,
estoy hablando de lo desaforados
que pueden ser mis días en la lluvia
o en lo amargas que pueden convertirse
las tres paredes de mi cuarto.
Y sí, a veces siento que le amo y le detesto
como el día primero que luego se hizo el último
y pasó a ser ausencia
y más tarde olvido de sí.
Pero yo no sé olvidar sino es recordando
y no me levanto si no es cayendo nuevamente.
Jeison Villalba