DELATOR BOLSO
Sin darte cuenta,
en una noche cansada, cuando cansadas del trabajo llegas al dulce hogar,
abrí tu bonito bolso de ejecutiva que siempres llevas sobre tus hombros,
metí la mano con temblor y palpé un pañuelo,
lo saqué timidamente, lo extendí en la mesita de la noche
y es el mismo pañuelo blanco que en las noches calladas llenas de cariño
me secabas el sudor de la cara cuando llorabas el verdadero amor.
Olfatee tu alma nÍvea
y percibí sin odio que ese blanco trapo brota briznas de fragancias de otro hombre
que empiezas a querer allá donde trabajas.
Sin que te des cuenta amor,
eres la mentira del amor. Adios amor
Luecamon
Sin darte cuenta,
en una noche cansada, cuando cansadas del trabajo llegas al dulce hogar,
abrí tu bonito bolso de ejecutiva que siempres llevas sobre tus hombros,
metí la mano con temblor y palpé un pañuelo,
lo saqué timidamente, lo extendí en la mesita de la noche
y es el mismo pañuelo blanco que en las noches calladas llenas de cariño
me secabas el sudor de la cara cuando llorabas el verdadero amor.
Olfatee tu alma nÍvea
y percibí sin odio que ese blanco trapo brota briznas de fragancias de otro hombre
que empiezas a querer allá donde trabajas.
Sin que te des cuenta amor,
eres la mentira del amor. Adios amor
Luecamon