Parral
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como un tesoro en Delfos
apareciste en mis sueños
como una sacerdotisa
te adueñaste de mi mente
tomaste mi voluntad
doblegaste mis desdeños
Fue en la ciudad del recuerdo
y junto al pie del Parnaso
donde adorando tu cuerpo
me convertiste en tu dueño
Eras tú aquel santuario
sostenido en dos columnas
que eran tus hermosas piernas
que el mismo Apolo soñaba
al mirar tanta belleza
Columnas hechas de carne
en tu piel de alabastro
Dóricas, Jónicas, Persas
armónicas en su estructura
rebosantes de belleza
Blancas, esbeltas, tan tersas
rematando hacía el centro
tu tesoro virginal
que envidian todas las Diosas
como Venus Celestial
José de Jesús
apareciste en mis sueños
como una sacerdotisa
te adueñaste de mi mente
tomaste mi voluntad
doblegaste mis desdeños
Fue en la ciudad del recuerdo
y junto al pie del Parnaso
donde adorando tu cuerpo
me convertiste en tu dueño
Eras tú aquel santuario
sostenido en dos columnas
que eran tus hermosas piernas
que el mismo Apolo soñaba
al mirar tanta belleza
Columnas hechas de carne
en tu piel de alabastro
Dóricas, Jónicas, Persas
armónicas en su estructura
rebosantes de belleza
Blancas, esbeltas, tan tersas
rematando hacía el centro
tu tesoro virginal
que envidian todas las Diosas
como Venus Celestial
José de Jesús
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