alberto landeros
Poeta recién llegado
Tu delicada Aura se marchó,
Un día sin que yo la viese partir,
Se fue llevándose, tu sonrisa, tu rostro,
Tus ojos, dos gotas de miel, y figura.
Dejándome un recuerdo grabado con cincel,
En el muro en que recolecto memorias,
Y que solo te he visto en tres estaciones un día a la vez,
Y solo con eso, tu hermoso ser, como fotografía plasmado llevo.
Observo perfecto, como si fuera ayer cada encuentro,
Escucho con tanto agrado la nostalgia de tu risa al teléfono,
Y eso me sigue llenando de calma aunque no estés,
Y eso me alimenta las ganas de obsequiarte mi alma.
Tu me mueves sin tocarme y caigo al encanto de tus ojos,
Sin tan sólo mirarlos, de solo memorizarlos,
Tienes el color de piel y cabello exacto que no se desprende de uno,
Y todo eso traigo como tatuaje, sin tan solo tenerte aún.
Un día sin que yo la viese partir,
Se fue llevándose, tu sonrisa, tu rostro,
Tus ojos, dos gotas de miel, y figura.
Dejándome un recuerdo grabado con cincel,
En el muro en que recolecto memorias,
Y que solo te he visto en tres estaciones un día a la vez,
Y solo con eso, tu hermoso ser, como fotografía plasmado llevo.
Observo perfecto, como si fuera ayer cada encuentro,
Escucho con tanto agrado la nostalgia de tu risa al teléfono,
Y eso me sigue llenando de calma aunque no estés,
Y eso me alimenta las ganas de obsequiarte mi alma.
Tu me mueves sin tocarme y caigo al encanto de tus ojos,
Sin tan sólo mirarlos, de solo memorizarlos,
Tienes el color de piel y cabello exacto que no se desprende de uno,
Y todo eso traigo como tatuaje, sin tan solo tenerte aún.