Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Delincuente
Allá afuera en la calle
un niño se cubre con papeles
a modo de cobijas;
y sus ojos al cielo más parecen ,
cuencas vacias que aunque quieran mirar,
no miran;
porque el niño aspira en bolsas pegamentos
para matar el hambre que lo mina.
Y a la ciega sociedad se hace rebelde,
uniendose con otros para formar,
los urbanos grupos delincuentes,
de las calles que la gente piensa
que a todos pertenece.
Allá afuera en la calle
un hombre se oculta entre las sombras
y te roba al pasar y te asesina
y cubierto de sangre al fin te quedas
con tus ojos al cielo que semejan
unas cuencas vacias que pudieron haber visto
cuando tuvieron tiempo, pero que ya no miran.
Allá afuera en la calle
un niño se cubre con papeles
a modo de cobijas;
y sus ojos al cielo más parecen ,
cuencas vacias que aunque quieran mirar,
no miran;
porque el niño aspira en bolsas pegamentos
para matar el hambre que lo mina.
Y a la ciega sociedad se hace rebelde,
uniendose con otros para formar,
los urbanos grupos delincuentes,
de las calles que la gente piensa
que a todos pertenece.
Allá afuera en la calle
un hombre se oculta entre las sombras
y te roba al pasar y te asesina
y cubierto de sangre al fin te quedas
con tus ojos al cielo que semejan
unas cuencas vacias que pudieron haber visto
cuando tuvieron tiempo, pero que ya no miran.
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