Rodolfo Cabrera
Poeta recién llegado
Anoche,
Hallé bajo mi mano trémula una gota
De sangre-amor;
Mas este dolor o célula del aire frio
Me calcina al aclamarte con dolor,
Yo sólo sonrío.
El amor;
Fiesta cósmica de la inmensidad,
Fuego intrínseco de las venas;
Tú y yo sentados
En el capricho vago de la noche.
Corazón
¿Acariciarme la tumba luego de la muerte?
Con suerte y un momento para tu beso
Sereno de despedida;
Anoche,
Hable conmigo mismo de tus sonrisas,
Tú solo dijiste: amor
La palabra pulcra en pos de tus ojos.
Y de tus amorosos cielos rojos,
Lujosas tus horas, tus prados celosos;
Ansiosos espíritus en coro
Te gritan que te quedes por un instante
¡Quédate, alma mía!
II
No me acaricies la tumba amor
-Pensé tarde por la noche
,
¡No esperes de mis suspiros una rosa negra!
Y si damos el paso del amor a la muerte,
¡Acariciadme la mano trémula!
Deténed tu llanto seco en esta noche verde.
¡Cerrad suave las pestañas!
¡Invitadme al jardín del amor ante la luna
!
Dieron la una;
El aire traicionó mi mejilla tibia.
Mas el amor, Ser interno bajo las ramas,
Estas llamas que me calcinan,
¿De verdad es amor?...
¿O sólo síntesis de lluvia estacionada?
Amor,
Luna-luz y pupila hipnotizada;
Explosión hecatombe de lágrimas-sonrisas,
Célula disfrazada, aurora que mitiga.