AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
DELIRANTE TU CONDENA
Te has convertido en esa campana
sin flores ni badajo que golpea mi vida,
y hiere el sonido de mi existencia,
el sonido de mi silencio mustio y vacío
Que delirante es tu condena en un momento,
cuando ni la camándula ni el sirio ayudan
y cuando todos nos damos cuenta que Dios
se ha distraído nuevamente, mientras todos
temblamos, soñamos, o lloramos en ese olvido
No son hojas las que se desgajan de los árboles,
no son luces, las que desparrama mi alma.
En la vendimia, que no bendice mi vida
Son hieles con esencias de muerte, las que
se anidan en mi corazón y todo eso es parte
de la herencia de tu rencor y venganza mortal
Yo me cobijo, con las golondrinas oscuras
de tu odio y tu desamor. Me embrumo con
las largas noches oscuras y llenas de figuras
negativas, que nacen de tu espíritu vengativo
A qué maldecir, si siempre estuve en tus manos,
a qué maldecir, si todo mi amor, como campana
de amor y de sangre te pertenecía y nunca lo percataste;
ahora que nada soy y nada tengo, mi vida invariable
te olvida, no te perdona, pero te olvida, porque
de igual forma que te elevé entre los astros,
para engrandecer tu figura ahora te rebajo
por donde rondan los escarabajos, para que sientas
cuánto valía mi amor y cuánto vale mi pena ahora
Llévate tu muerte aun no me alcanza,
llévate tu rencor y devuélvelo al Averno,
que tampoco me alcanza, porque aún me acoge Dios
y porque aun queda alguien que merece la libertad de mi vida
Augus
Te has convertido en esa campana
sin flores ni badajo que golpea mi vida,
y hiere el sonido de mi existencia,
el sonido de mi silencio mustio y vacío
Que delirante es tu condena en un momento,
cuando ni la camándula ni el sirio ayudan
y cuando todos nos damos cuenta que Dios
se ha distraído nuevamente, mientras todos
temblamos, soñamos, o lloramos en ese olvido
No son hojas las que se desgajan de los árboles,
no son luces, las que desparrama mi alma.
En la vendimia, que no bendice mi vida
Son hieles con esencias de muerte, las que
se anidan en mi corazón y todo eso es parte
de la herencia de tu rencor y venganza mortal
Yo me cobijo, con las golondrinas oscuras
de tu odio y tu desamor. Me embrumo con
las largas noches oscuras y llenas de figuras
negativas, que nacen de tu espíritu vengativo
A qué maldecir, si siempre estuve en tus manos,
a qué maldecir, si todo mi amor, como campana
de amor y de sangre te pertenecía y nunca lo percataste;
ahora que nada soy y nada tengo, mi vida invariable
te olvida, no te perdona, pero te olvida, porque
de igual forma que te elevé entre los astros,
para engrandecer tu figura ahora te rebajo
por donde rondan los escarabajos, para que sientas
cuánto valía mi amor y cuánto vale mi pena ahora
Llévate tu muerte aun no me alcanza,
llévate tu rencor y devuélvelo al Averno,
que tampoco me alcanza, porque aún me acoge Dios
y porque aun queda alguien que merece la libertad de mi vida
Augus