Cuervo4141
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vestía de púas, maquillaje de barro,
caminar de serpiente se perdía entre las sombras
buscando cuál reptil entre los escombros.
Ojos de lumbre que resplandeciente,
se abraza cuál llama perenne,
entre gnomos, fantasmas , hadas
y zombies vivientes en los parajes
de los ensueños .
Vestía de cadenas con corona de espinas,
y sus lágrimas eran la tormenta destructora,
de sus debilidades, que en ácido se calcinada,
su piel desgarrada entre los entes del desvarío
[/CENTER]
En noches de luna la fiera se estremeció,
renego de sus egos y se envolvió de harapos,
y cuál mendigo se alimentó de mendrugo
bebió soledad y se evaporò entre los
queridos de la noche olvidada, entre las fantasías
de sus desvelos.
Se vistió de vergüenza y pudorosa
se maquilla de ternura entre los avaros duendes,
de la noche oscura de los tiempos de ocre.
Se perdió la fe, se olvidó el recato y entre piel de víbora,
se alimentó el huérfano pensamiento en el nido vacío,
de la cacatua y el cuervo que entre garras de rapiña,
se destroza el rostro de la belleza efímera.
Y entre susurros del viento, amaneció desnuda,
la alborada perenne de los amaneceres ,
entre dudas y fantasías de la vida misma.
caminar de serpiente se perdía entre las sombras
buscando cuál reptil entre los escombros.
Ojos de lumbre que resplandeciente,
se abraza cuál llama perenne,
entre gnomos, fantasmas , hadas
y zombies vivientes en los parajes
de los ensueños .
Vestía de cadenas con corona de espinas,
y sus lágrimas eran la tormenta destructora,
de sus debilidades, que en ácido se calcinada,
su piel desgarrada entre los entes del desvarío
[/CENTER]
En noches de luna la fiera se estremeció,
renego de sus egos y se envolvió de harapos,
y cuál mendigo se alimentó de mendrugo
bebió soledad y se evaporò entre los
queridos de la noche olvidada, entre las fantasías
de sus desvelos.
Se vistió de vergüenza y pudorosa
se maquilla de ternura entre los avaros duendes,
de la noche oscura de los tiempos de ocre.
Se perdió la fe, se olvidó el recato y entre piel de víbora,
se alimentó el huérfano pensamiento en el nido vacío,
de la cacatua y el cuervo que entre garras de rapiña,
se destroza el rostro de la belleza efímera.
Y entre susurros del viento, amaneció desnuda,
la alborada perenne de los amaneceres ,
entre dudas y fantasías de la vida misma.