***QueeN Ginevra***
Poeta adicto al portal
Delirio pensamiento.
Delirio a mi alma produce este tu ser,
con esos versos tan incontenibles como la misma tempestad,
tu aliento siendo el viento del que mi alma respirará;
acida a ti para no dejarme en el último segundo llevar.
Tu piel el hogar mío, tus ojos un cielo que surcar.
Y tú beso el agua que calme la sed de este delirio.
Noche tras noche, abriendo las ventanas del mundo para aullar
a la luna o volar por el cielo nocturno del ser y del existir.
Un pensamiento de fe no salvaría nada de caer,
un pensamiento cruel no dejaría un alma morir;
un delirio de amor calmaría la sed más cruel
y un delirio de grandeza te hace ya no poder crecer.
Pero este delirio que me dejas enloquece al saber,
que al alejarte volverás cada noche entre la niebla,
porque sabe que para ti significa querer
el hecho de ser libre y regresar, de con destino vagar.
Amigo, amante, ladrón y héroe de lo etereo.
Porcelana, mármol, escultura de un recuerdo;
tus labios frios, tus ojos secos y mi delirio
casi son sinónimos de algo eterno.
Delirio a mi alma produce este tu ser,
con esos versos tan incontenibles como la misma tempestad,
tu aliento siendo el viento del que mi alma respirará;
acida a ti para no dejarme en el último segundo llevar.
Tu piel el hogar mío, tus ojos un cielo que surcar.
Y tú beso el agua que calme la sed de este delirio.
Noche tras noche, abriendo las ventanas del mundo para aullar
a la luna o volar por el cielo nocturno del ser y del existir.
Un pensamiento de fe no salvaría nada de caer,
un pensamiento cruel no dejaría un alma morir;
un delirio de amor calmaría la sed más cruel
y un delirio de grandeza te hace ya no poder crecer.
Pero este delirio que me dejas enloquece al saber,
que al alejarte volverás cada noche entre la niebla,
porque sabe que para ti significa querer
el hecho de ser libre y regresar, de con destino vagar.
Amigo, amante, ladrón y héroe de lo etereo.
Porcelana, mármol, escultura de un recuerdo;
tus labios frios, tus ojos secos y mi delirio
casi son sinónimos de algo eterno.
La primera regla en el amor es amar sin aferrarse.