Rockberto Velasco
Poeta recién llegado
Las aves se levantan entre las ventiscas
en busca de lozanas comarcas,
el armónico batir de sus alas
los aleja hasta desaparecer en el cielo,
sus formas van menguando en el inagotable cobalto.
¿Y ahora?
El silencio que sus aleteos dejaron
resquebraja mis tejidos;
arrogantes rájagas despliegan
multifacéticos renglones,
hojas cuadriculadas desgarrándose angustiosamente
en repetidas veces
las callejuelas llenas de neblina
dispersan las incautas sendas
en repetidas veces
Hay niños rompiendo el llanto
sofocándose con el mundo encima
quebrando las paredes
surcando flujos de arterias
lacerando los goces superfluos
en repetidas veces
en repetidas veces
¡Titubeantes vientos
gangrenando los recubrimientos!
en repetidas veces
¡Profundas compulsiones
ensordecen mi juicio!
en repetidas veces
¡Confusas dualidades
taladrando las pautas!
en repetidas veces
en repetidas veces
en repetidas veces...
en busca de lozanas comarcas,
el armónico batir de sus alas
los aleja hasta desaparecer en el cielo,
sus formas van menguando en el inagotable cobalto.
¿Y ahora?
El silencio que sus aleteos dejaron
resquebraja mis tejidos;
arrogantes rájagas despliegan
multifacéticos renglones,
hojas cuadriculadas desgarrándose angustiosamente
en repetidas veces
las callejuelas llenas de neblina
dispersan las incautas sendas
en repetidas veces
Hay niños rompiendo el llanto
sofocándose con el mundo encima
quebrando las paredes
surcando flujos de arterias
lacerando los goces superfluos
en repetidas veces
en repetidas veces
¡Titubeantes vientos
gangrenando los recubrimientos!
en repetidas veces
¡Profundas compulsiones
ensordecen mi juicio!
en repetidas veces
¡Confusas dualidades
taladrando las pautas!
en repetidas veces
en repetidas veces
en repetidas veces...
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